La otra posibilidad es que la cantidad de plástico ingerido no bloquee el paso de la comida, sí son como esponjas que absorben químicos concentrados por ejemplo el DDT hasta un nivel 1 millón de veces más del normal.
Dentro de la cadena alimenticia esto llega a nuestra mesa cuando comemos pescado.
Un brillo mortal
Algunos pájaros son atraídos al océano por el brillo que emite ese lugar y van busca de comida. Esto hace que investigadores marinos hayan testimoniado que pelícanos y tortugas marinas se mueren por las bolas de plástico que ingieren.
Se ha informado que un total de 267 especies ha comida en ese gran basurero oceánico y quedan atrapados en el. La propuesta de limpiar el lugar ha sido desestimada porque los hábitos de consumo no cambian.
Hasta ahora, ningún país ha propuesto solución alguna, presumiblemente porque ningún país quiere asumir la responsabilidad de ser parte de haber producido esto.
