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Marzo 6, 2008:
Imagine que vive en un planeta donde las luces de las auroras
boreales ocupan el firmamento a toda hora. Durante las 24 horas,
incluso a plena luz del día, se avistan ondulantes cortinas de
luz que brillan en el cielo, logrando dejar boquiabierto a
cualquiera que haya decidido mirar.
Noticia
de último momento: Los astrónomos ya han descubierto tal planeta
y su nombre es: Tierra.
"Nuestro propio planeta tiene auroras las 24
horas del día", afirma Jim Spann, del Centro Marshall para
Vuelos Espaciales, "y se pueden ver, incluso, a plena luz del
día". El truco, explica, es seleccionar la longitud de onda
correcta. "Si observamos la Tierra desde el espacio utilizando
un filtro ultravioleta (UV), nos damos cuenta de que hay auroras
que cruzan el firmamento en todo momento. Es una vista
preciosa".
Derecha: Concepto artístico del satélite Polar, de la
NASA, mientras observa la Tierra. [Más
información]
El satélite Polar, de la NASA, reveló el
alcance de este fenómeno hace doce años. Como su nombre sugiere,
el satélite Polar orbita los polos de la Tierra, formando
lentamente un arco hasta alcanzar una altura de 57.000 km sobre
el Ártico, desde donde puede observar las auroras que están
debajo. Polar está equipado con filtros ultravioleta especiales
que le permiten fotografiar auroras a través del resplandor del
Sol y "quedamos atónitos al ver la actividad incesante de las
auroras boreales y de las auroras australes", relata Spann, uno
de los científicos que condujo el desarrollo de la
instrumentación UV del satélite.
Como ejemplo, el investigador ofrece
este vídeo que muestra
una reciente aurora sobre la Antártida. Justo antes de que el
vídeo fuera tomado, una ráfaga de viento solar sacudió el campo
magnético de la Tierra, lo cual provocó una leve tormenta
geomagnética. Aunque las auroras de luz visible (las que puede
detectar el ojo humano) eran débiles, "la cámara UV del satélite
Polar logró captar este magnífico acontecimiento", dice Spann.

Arriba:
Haga clic sobre la imagen para ver un vídeo de 2 MB que muestra
auroras en UV sobre la Antártida. [Más
información]
Mire el vídeo
nuevamente; allí se
pone de manifiesto un antiguo misterio. Hace mucho tiempo, los
observadores del cielo ártico notaron que las auroras suaves
(las que veían ellos casi todas las noches) algunas veces
aparecían sin advertencia, brindando un despampanante derroche
de luces y color. Científicos del siglo 20 denominaron a estos
acontecimientos, subestimándolos un poco, "subtormentas". Una
buena subtormenta es capaz de desatar cien billones (1014)
de julios de energía, es decir, tanta energía como la de un
terremoto de magnitud 5. A pesar de que, en general, se conoce
el origen de las auroras (son causadas por la actividad solar),
la súbita potencia de las subtormentas es uno de los misterios
más grandes de la ciencia del espacio.
En la Antártida, se observan subtormentas
clásicas. "Vemos muchas de ellas a longitudes de onda UV", dice
Spann. "La capacidad que tiene Polar para monitorear tanto
durante el día como durante la noche nos permite detectar
subtormentas que pasarían desapercibidas para otros satélites".
Esta capacidad está siendo bien utilizada. Ahora
Polar se encuentra asistiendo a THEMIS, una flota de cinco naves
espaciales lanzadas por la NASA en febrero de 2007, para
resolver el misterio de las subtormentas. ¿Qué es lo que provoca
tales acontecimientos? ¿De dónde proviene su potencia? Estas son
algunas de las preguntas que se espera THEMIS pueda responder.
Los cinco satélites THEMIS están equipados con
sensores para trazar el complejo ir y venir de las partículas y
campos de la magnetosfera de la Tierra. (La magnetosfera es una
gran burbuja magnética que se encuentra alrededor de la Tierra.
Es el "campo de fuerza" que nos protege del viento solar y que
se enciende con auroras cada vez que ráfagas de viento solar lo
azotan.) Mientras que el abrupto cambio en la electrodinámica de
la magnetosfera podría confundir a una sola nave espacial, el
quinteto THEMIS, trabajando en equipo, es capaz de interpretar
la complejidad de estos acontecimientos. Los investigadores
esperan que esto les permita entender el fenómeno de las
subtormentas.
El satélite Polar es un instrumento muy
valioso ya que ninguna otra nave espacial puede igualar su vista
global de las auroras. "Nosotros proporcionamos el panorama
general mientras que THEMIS organiza los detalles importantes".
Con 12 años de antigüedad, Polar ha excedido
el tiempo de vida útil establecido. "Es increíble que todavía
estemos operando", señala Spann. Además, al unirse a THEMIS, la
veterana nave espacial está a punto de realizar un nuevo
descubrimiento.
Aun para Polar, la actividad vinculada con las
auroras debe cesar en algún momento. Mientras escribíamos esta
historia, la nave espacial se quedó sin combustible, lo cual
redujo su capacidad para localizar los polos de la Tierra. No
obstante, los planificadores de la misión están convencidos de
que pueden lograr que Polar realice observaciones durante uno o
dos meses más para apoyar a THEMIS. Las últimas imágenes que
tome podrán ser piezas clave para terminar de armar el
rompecabezas de auroras.
Adiós, Polar; ¡y gracias por todas las
subtormentas!
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